URBANISMO




En cuanto la bibliografía sobre el Urbanismo griego de la Antigüedad es extremadamente copiosa y dispersa, sólo hemos recogidoen este repertorio indicativo aquellas obras que nos han parecido las principales y, en la medida de lo posible, las más accesibles publicaciones sobre este capítulo tan cualificado del Arte de la Antigua Grecia.

Eliminamos de este apartado obras tales como las debidas a Robertson, Blanco Freijeiro, Lawrence, Boardman, Scully, etc. Estos
libros, por su carácter general y sistemático, tampoco se citarán en los apartados sucesivos, salvo excepciones muy especiales.
Dentro del amplio número de estudios sobre el urbanismo de la Antigüedad y especialmente de Grecia, y dejando a un lado los imnumerables artículos de las revistas periódicas que se especializan en este campo, podemos destacar las siguientes obras sobre el

BOETHIUS A.

Roman and Greek Town-Architecture, Goteborg, 1948.
Obra importante que, a pesar del tiempo transcurrido, aún constituye un buen fundamento para el inicio del estudio del urbanismo.
griego. Su autor considera los años alrededor del 500 a. de C. como cruciales, y a esa fecha atribuye la fundación de Selinunte, Paestum
y Marzabotto. Así, respecto al problema de las relaciones de las ciudades griegas con las italo-etruscas, concluye que fue definitiva la
influencia de Grecia en Italia.

DIEHL, Ch.

Excursions Archeologiques en Grece, París, 1939.
Aún siendo una obra tradicional que no se plantea problemas de urbanística como aspecto esencial de la historia del arte, este libro
de Diehl constituye una excelente guía con análisis detallado de los recintos de Micenas, Delos, Atenas, Eleusis, Epidauro, Dodona,
Tirinto y Tanagra. La reunión de núcleos tan importantes como los citados en un solo volumen explica el interés del mismo para los estudios urbanísticos.

GARCIA BELLIDO, A

Urbanística de las grandes ciudades del
Mundo Antiguo, Madrid, 1966 (21 1 pp.)
Esta obra es, sin duda, la mejor aportación española al tema. Se trata de un excelente resumen de todo el estado de la cuestión sobre
el urbanismo en la Antigüedad. A destacar el cap. V -pp. 43-56- en el que se revisan los problemas sobre las ciudades hipodámicasy la figura de Hipodamo de Mileto: el cap. VI1 -pp. 57-77- sobre las ciudades griegas del siglo ~ ve;l cap. VI11 -pp. 73 y SS.- sobre
las ciudades helenísticas estudiadas sistemáticamente y sobresale por su inusualidad el estudio en las pp. 85 y ss. de las llamadas «ciudades del desierto)), situadas en el camino de Persia, Arabia Feliz, India y China. El estudio del urbanismo romano y la comparación del mismo con el griego en la que García Bellido puntualiza las innovaciones romanas, es el complemento acertado a esta obra, quees un auténtico manual sobre el tema.


GERKAN, A.

von: Griechische Stadteanlagen. Untersuchungen zurEntwicklung des Stadtebaues im Altertum, Berlín, 1924.
Con esta obra, y con sus estudios en Von antiken Architektur und Topographie Gesammelte Anfsatze, Stuttgart, 1959, Gerkan
puso las bases de los estudios urbanísticos de la Antigua Grecia.
Aunque largamente superado en detalle, fue una obra importante como pionera.


*GIULIANO,*

A.: L'Urbanistica delle cittá greche, Milán, 1966.Obra apreciable, ya que recoge todos los puntos de vista hasta la fecha de su publicación y los somete a una revisión crítica. Interesante el análisis de los problemas sobre las colonias griegas en el Oeste, así como de la función de la acrópolis en las ciudades griegas. También son destacables las pp. 94-104, en las que trata de la figura de Hipodamo de Mileto. Con la siguiente obra de Martin, forma un excelente duo de lectura obligada.

HAVERFIELD, F.J.
Ancient town-planning, Oxford, 19 13.
Esta obra, pionera pero ya superada, merece un comentario semejante al de las obras ya citadas de von Gerkan.

MARTIN, R
L'Urbanisme dans la Grece antique, París, 1956. Obra fundamental para nuestra materia. Sin duda, es el más importante
y comprensible libro sobre planificación de ciudades en Grecia. Estudia los principales planeamientos de ciudades, la evolución
de la polis griega y sus componentes. Todo ello con el rigor y la sobriedad acostumbradas de las obras de este historiador. Contiene
buenos y detallados planos, dibujos reconstructivos, y fotografías y maquetas de varias ciudades. Obra imprescindible.

*POLIGNAC, F. de:*

La naissance de la cité grecque. Cultes, espaceet société, VIIIe-VIIe siécles avant J.C., París, 1984.
Una de las últimas aportaciones sobre el origen de la ciudad griega en la época arcaica.

SCHMIEDT, G.
Atlante Aerofotografico delle sedi umane in Italia,
Florencia, 1970.
Obra limitada a las ciudades italianas, pero insuperable por su repertorio de fotografías aéreas y de planos.

*VITA, A.*

de: "Per l'architettura e l'urbanistica greca d'etá arcaica"Palladio, 17, 1967

URBANISMO EN LA ANTIGUA GRECIA


Este artículo, subtitulado «La stoa nel temenos del tempio C e lo sviluppo programmato di Selinunte)) es fundamental para el conocimiento del urbanismo griego en la primera fase de su historia, generalmente ignorada por la mayoría de los autores. De Vita, sin
embargo, especialmente en las pp. 46 y SS., discute duramente la cronología atribuida por Giuliano (vid. supra) a las fundaciones de Metaponto, Paestum, Selinunte y Agrigento, anterior a la segunda mitad del siglo VI.

WARD-PERKINS, J.B.
Cities of ancient Greece and Italy: Planning
in Classical Antiquity, Londres, 1974,

Extraordinario resumen del estado de la cuestión sobre el urbanismo griego, con magníficos planos, reconstrucciones y fotografías
aéreas. Analiza la situación desde la época arcaica y los comienzos del urbanismo hasta la época helenística, estudiando con detalle los problemas de las ciudades griegas del Mediterráneo occidental -vid. infra-. Magníficos son dos apéndices sobre ((Agrimensores
y hombres de ciencia: práctica y teoría en el urbanismo griego)) y ((Procedimientos de la fundación de ciudades griegas y romanas y
nota sobre su orientación)).

WYCHERLEY, R.E.
How the Greeks built cities, 2.a ed., Nueva
York, 1969 (1948)

Una breve visión de la ciudad griega y de sus componentes. El autor define la forma que la ciudad alcanza y los edificios que en
ella se levantaron. Texto muy legible con abundancia de planos y reconstrucciones. Debe completarse con los artículos del mismo
Wycherley: ((Hellenic Cities)) y ((Hellenistic Cities)) en The Town Planing Review, 2 y 3, vol. 22, Londres, 1951.
Estas son algunas de las obras específicas sobre el Urbanismo griego en general. Existen otras varias, como el ya anticuado libro
de Lehmann-Hartleben: Die antiken Hafenanlagen des Mittelmeeres. Beitrage zur Geschichte des Stadtebaues im Altertum, Leipzig, 1923,
o el artículo ((Stadtebau)) del mismo autor, en la Realencyclopedie. de Pauly-Wissowa (vol. 111, c. 1982, col. 2016), en donde Lehmann
sostiene, por ejemplo, que los asentamientos griegos en Italia copiaron los modelos de Capua y de otras ciudades etruscas, atribuyendo a la fundación de Selinunte una fecha tan tardía como el 409 a. de C.

El Partenón (del griego Parthenos –Virgen–; uno de los adjetivos que servían de epíteto para Atenea) es el templo griego situado en la Acrópolis de Atenas dedicado a Atenea, diosa protectora –y epónima– de la ciudad de Atenas. Es el monumento más importante de la civilización griega antigua y se le considera como una de las más bellas obras arquitectónicas de la humanidad.
El Partenón es uno de los principales templos dóricos que se conservan, construido entre los años 447 y 432 a. C., sus dimensiones aproximadas son: 69,5 metros de largo, por 30,9 de ancho; las columnas tienen 10,4 metros de altura.

Historia





El Partenón sustituyó a un templo anterior en el mismo emplazamiento, conocido como el Pre-Partenón o Hecatompedón, construido antes de las Guerras Médicas, y destruido por los persas.

La construcción del monumento, realizada, casi exclusivamente en mármol blanco del monte Pentélico, fue iniciada por Pericles y se desarrolló entre los años 447 y 432 a. C. Los arquitectos encargados de la obra fueron Ictino y Calícrates y estuvieron, en la mayoría de los casos, bajo las órdenes del arquitecto y gran escultor ateniense Fidias, autor de la decoración escultórica y de la gran estatua criselefantina de Atenea Partenos que estaba situada como pieza central del templo (medía doce metros de altura y para su elaboración se necesitaron 1.200 kilogramos de oro).
El Partenón conservó su carácter religioso en los siglos siguientes y fue convertido en una iglesia bizantina, una iglesia latina y una mezquita musulmana. Pero en 1687, los turcos lo utilizaron como depósito de pólvora durante el sitio veneciano, bajo el mando del almirante Morosini. Una de las bombas venecianas cayó en el Partenón y causó una enorme explosión que destruyó gran parte de la edificación preservada en buenas condiciones hasta ese entonces.
Sin embargo, el proceso de erosión no terminó ahí sino que siguió a principios del siglo XIX, cuando el embajador británico en Constantinopla, Elgin, decidió quitar la mayor parte de la decoración escultórica del monumento (frisos, metopas, frontones) y trasladarla a Inglaterra para venderla al Museo Británico, en donde todavía se exhibe, siendo una de las colecciones más significativas del museo en la actualidad.
La fachada occidental del Partenón está conservada relativamente intacta.

Características


El diseño del Partenón estuvo condicionado inicialmente para albergar la imagen de oro y marfil de Atenea Polías, esculpida por Fidias. La colosal estatua de doce metros de altura precisaba de una inmensa cella de más de 18 metros de anchura, dividida en tres naves mediante una doble columnata conformada por dos órdenes superpuestos de estilo dórico. La nave central medía diez metros de anchura. Dentro de la cella del lado este, la columnata se dispuso en forma de "U" y estaba compuesta por nueve columnas con un entrepaño entre cada una de ellas, en los lados largos de la "U". Tres columnas con dos entrepaños formaban el lado corto.
En la zona oeste, al fondo del interior de la columnata de cuatro columnas, existía el basamento de la estatua, para el culto a Atenea Parthenos con un amplio estanque, poco profundo, que producía un efecto de brillo mediante el agua frente a ésta. Ambas cellas estaban cerradas por puertas de bronce.
La cella del este estaba dedicada a Atenea Polías (protectora de la ciudad), y la cella del oeste estaba dedicada a Atenea Párthenos, "la virgen", por lo cual todo el edificio acabó siendo conocido como el Partenón.
La decoración escultórica del Partenón es una combinación única de las metopas (esculpidas en altorrelieve extendiéndose por los cuatro lados externos del templo), los tímpanos (rellenando los espacios triangulares de cada frontón) y un friso (esculpido en bajorrelieve abarcando el perímetro exterior de la cella). En ellos se representan abundantes escenas de la Mitología griega. Además las diversas partes del templo estaban pintadas de colores vivos. El Partenón, es sin duda el máximo exponente del orden dórico, como se puede apreciar en el diseño del friso o sus columnas.
Las metopas representaban la gigantomaquia en el lado este, la amazonomaquia en el oeste, la centauromaquia en el sur, y escenas de la guerra de Troya en el norte. Cada tímpano del templo tenía una escena mitológica: al este, sobre la entrada principal del edificio, el nacimiento de Atenea, y al oeste, la lucha entre Atenea y Poseidón por el patrocinio de la ciudad de Atenas. El friso constituía la representación de la procesión de las Panateneas, el festival religioso más importante de Atenas antigua. La escena se desarrolla a lo largo de los cuatro lados del edificio e incluye figuras de dioses, bestias y de unos 360 seres humanos.
Esta construcción es uno de los ejemplos más claros del saber en geometría por parte de los matemáticos y arquitectos griegos. Es octástilo y períptero, lo que quiere decir que tiene columnas en todo su perímetro, ocho en las dos fachadas más cortas y 17 en las laterales. Consta de una doble cella con pronaos y opistodomo, pero con próstilo de seis columnas.
Los arquitectos consiguieron que el efecto visual que produjera el Partenón no permitiera la deformación que se produce al situarse debajo de grandes monumentos: con certeras alteraciones (columnas no equidistantes, levemente arqueadas hacia el centro, frontón arqueado y estilóbato ligeramente convexo) en su construcción lograron obtener el efecto visual perfecto.